AYUDANDO A LOS DEMÁS, DESCUBRE

Día internacional del Asperger: 18 de Febrero

¿Te acuerdas como te sentiste la primera vez que viste un número negativo, una integral o el teorema de L’Hopital? ¿Cómo sentías que tu cerebro trataba de comprenderlo, pero todo te resultaba extraño, imposible y definitivamente una inutilidad?

Pues de alguna manera creo que así es cómo continuamente se siente una persona que sufre síndrome de Asperger cuando tiene que relacionarse con los demás.

El Síndrome de Asperger es un trastorno severo del desarrollo que se caracteriza, entre otros síntomas, por la dificultad en la interacción social y la incapacidad de comprender la comunicación no verbal.

En pocas palabras, es un grupo de la población que entiende el mundo de una manera diferente a cómo lo entendemos las personas sin Asperger.

Su día a día es cómo mudarse repetitivamente a un nuevo país con una cultura y un idioma diferente. Siempre “Lost in Translation”. Los gestos que utilizamos normalmente, las expresiones y toda la comunicación no verbal no tiene ningún sentido para ellos. Todo lo que se dice, se entiende tal cual: símiles, hipérboles y bromas es algo que no pueden comprender. Es cómo si el emisor hablara un idioma totalmente diferente al receptor, y en la mayoría de los casos, una de las dos personas que participa en la conversación no es consciente de ello (o las dos).

Externamente son exactamente igual que cualquier otra persona, simplemente son algo raritos, principalmente porque no actúan cómo esperamos. No es algo que tenga que ser curado, pero dado que vivimos en sociedad, si es algo en lo que necesitan ayuda.

De la misma forma que cualquier otro niño aprende Álgebra, ellos tienen que aprender cómo deben comportarse en esta sociedad que el resto hemos construido.

Y lo hacen cómo cualquier otra cosa que se aprende: analizando, repitiendo y haciéndolo.

Las hojas de habilidades sociales se usan para enseñarles a cómo comportarse en cualquier situación. Cualquiera, por sencilla que te parezca tiene que ser aprendida, desde a distinguir expresiones en la cara, a mirar a los ojos de la gente, hacer la fila para volver del recreo, ir a casa de un amigo por primera vez o cómo comportarse si algo les agobia o alguien les molesta o les hace bullying, algo por desgracia demasiado común.

Cualquier estímulo a su alrededor les afecta de forma exponencial. Es cómo si sus sentidos actuaran cómo un potenciador: los niños jugando en el patio pueden sonarle igual que cualquier persona junto al bafle de una discoteca y la llegada de la Primavera, cómo si se bañaran en un frasco de perfume.

El mundo que les rodea es algo que tienen que descifrar, recordar y aprender, algo así cómo lo que te costó a tí aprender la tabla del 9, pero con práctica y mucho tesón puede convertirse en algo sencillo de llevar. Si además se siente apoyado por sus profesores y compañeros y seguro en el ambiente en el que vive, puede ser cómo un niño más.

Otra cosa que les ayuda, es la rutina. De la misma forma que cuando te mudas de ciudad tiendes a repetir el mismo camino a casa por el miedo de perderte, repetir la misma rutina, saber lo que va a pasar más adelante, les ayuda a sentirse más seguros consigo mismos.

Pero cómo todo, tiene su lado positivo: son personas muy cariñosas y se preocupan mucho por los demás, aunque no sepan comunicarlo y a veces parezcan vivir en otro planeta. Son expertos en millones de cosas: si algo les interesa, son capaces de especializarse en ello. No conocen la mentira, y a veces tienden a ser excesivamente sinceros. Pero por encima de todo son personas valientes y perseverantes cómo las que más: pequeños y grandes héroes que se enfrentan a diario a millones de situaciones inesperadas, personas que no les comprenden y un mundo de estímulos volando a su alrededor.

Así que ahora ya lo sabes. Si un niño (o un adulto) se comporta de una forma no esperada, si no hace contacto visual o responde cosas extrañas o muy elaboradas a alguna de tus preguntas, a lo mejor estás enfrente de un ‘Aspie’.

Recuerda explicarle las cosas de manera sencilla, frases cortas y sin palabras retóricas o bromas. Se paciente, repite y sonríe. Aunque no lo parezca tienen corazón y sienten cómo lo haces tú. Se dan cuenta de que algo no funciona y sufren. Ellos no entienden que son diferente y quieren ser queridos como uno más.

En nuestro post en inglés dejé un trozo de un dibujo animado que explica cómo se siente una persona con Asperger. Aquí os dejo el link a un videojuego que ayuda a comprender a niños y a adolescentes las características y necesidades de un compañero con Asperger.

 

Siempre he creído que comprender es el primer paso para ayudar y respetar y que aunque todos somos diferentes, tenemos el mismo derecho a ser felices. Me gustaría poner mi granito de arena para hacer de este un mundo mejor

¿Y tú? ¿Quieres ayudar?

Mami de dos chicos muy felices. Siempre a la búsqueda de la cara divertida e interesante de la vida.

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