GENTE QUE INSPIRA, INSPÍRATE

Cómo mantener la curiosidad al hacerse mayor

¿Eres una persona curiosa? ¿Eres de las que siques las instrucciones al pie de la letra, o de las que siempre anda buscando métodos alternativos?

Olivia es una niña de 11 años que ha leído en algún sitio que los niños son expertos en Curiosidad, pero que la mayoría de las personas la pierden cuando crecen. Está empeñada en que no le suceda a ella y en el vídeo de hoy te trae trucos para que recuperes lo perdido y vuelvas a ser tan curioso cómo cuando tenías su edad.

Ven a conocerla porque a tí te va a encantar, pero a tus hijos más.

Yo fuí una niña curiosa. De las que nunca se conformaba con las respuestas que mis padres me daban, siempre con preguntas respondiendo a sus respuestas, persistente y no lo voy a negar, a veces pesada.

Mis padres trataban de contestar a todas mis preguntas pero algunas veces salían los consabidos: “Porque yo lo digo“, “Cuando seas padre comeras huevos” o “Preguntaselo a tu padre“.

Y yo lo odiaba.

Con todas mis fuerzas.

Así que me hice una promesa a mí misma. Yo no le haría eso a mis hijos.

Hasta que un día lo oí de mis labios, alto y claro: “porque yo lo digo” y me acordé de mi promesa. Y me dí cuenta, como Olivia dice en su video que ,

“la curiosidad molesta”

Pero yo no quiero que sea así.

Yo quiero seguir siendo curiosa, yo quiero que mis hijos aprendan porque los temas les interesan, les llaman la atención y no porque forman parte de un temario o de un plan de estudios. Quiero que investiguen, que cuestionen mis decisiones (aunque la mayoría de las veces me moleste y piense que eso yo nunca lo hubiera hecho de pequeña), quiero que busquen caminos alternativos para llegar a un mismo sitio, o por qué no, a un sitio diferente.

Mi hijo mayor va a un colegio en el que aprenden basándose en su propia investigación, en las preguntas que se hacen sobre un tema determinado. La curiosidad del grupo hace que el camino sea tan divertido e interesante que estudiando el cuerpo humano aprendieron cosas cómo que el esqueleto humano y el sistema muscular sufren muchísimo en el espacio por la falta de gravedad. ¿Lo sabíais?

También aprendió cómo funciona nuestra nariz construyéndose una: un tubo de papel de water con un papel fino pegado en uno de los lados y unos palos recubiertos de miel en su interior. Su hipótesis (de libro) era que la nariz limpiaba el aire que respiramos. Su experimento comprobó que la miel atrapaba el polvo, como lo hacen los filamentos de la nariz, y que el aire que llegaba al otro lado del tubo estaba completamente limpio, como limpio estaba el papel que él había colocado al final del tubo.

Él no cree en el dicho “La curiosidad mato al gato”, como tampoco lo cree Olivia, nuestra invitada de hoy.

Olivia nació en Londres de padre italiano y madre española. Le encanta leer, disfrazarse, jugar a detectives y hablar en japonés.

A sus 11 años no sólo ha dado esta charla para Creative Mornings en Madrid, sino que ha apadrinado la ONG Rafiki Bora, que desarrolla proyectos educativos para niños en Nairobi y trabaja en una revista cultural los fines de semana. Además ha lanzado una campaña en You Tube para pedir a las editoriales que dejen de simplificar el vocabulario en los libros infantiles. Curiosa y comprometida.

Olivia quiere ser escritora y estudiar en Yale. Una niña con ganas de vivir el presente y construir el futuro.

En esta casa somos muy fan de ella y de su madre, Nuria Perez, una de esas personas de las que no nos cansamos de aprender. Os dejo con el video, pero me quedo con algunas cosas que Olivia cuenta y sobre las que pienso reflexionar.

Para aumentar la curiosidad hay que vivir más offline y menos online.

Cuantas más personas conoces y más interaccionas con ellas, más puntos de vista diferentes ganas y por lo tanto más curioso te vuelves.

Internet es un alma de doble filo, puedes acceder a muchas cosas, pero la mayoría de las veces el contenido al que accedes viene impuesto por el buscador, como en Google, o las sugerencias de You tube.

Hay que vivir más experiencias reales y pasar menos tiempo rodeados de pantallas y notificaciones.

La curiosidad es el concepto opuesto a juzgar.

Al juzgar estamos dejando de lado otros punto de vista, otros ángulos, otras posibilidades. No hay que dar nada por descontado, hay que pensar en el punto de vista del otro, pensar que pasaría si lo hiciéramos de otra forma.

Los idiomas te ayudan a entender que puntos de vista diferentes son igualmente válidos.

En diferentes idiomas las palabras tienen muchas veces un género diferente: la cuchara en español, pero il cucchiaio en italiano, pero nadie se plantea que alguno de esos idiomas estén equivocados.

Y por último me quedo con su recomemdación final:

Cambia

“Nunca te acostarás sin saber una cosa nueva”

por

“Nunca te acuestes sin saber una cosa nueva”

 

Gracias Olivia y enhorabuena.

Mami de dos chicos muy felices. Siempre a la búsqueda de la cara divertida e interesante de la vida.

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