MOTHER EARTH

Cuidemos nuestros mares

Me llamo Ara y soy culpable de haber llenado de plástico mi vida.

Si, llevo haciéndolo desde tiempos inmemorables, he ido sustituyendo poco a poco hábitos responsables por otros que aparentemente me hacían la vida más fácil pero que están resultando letales para nuestro entorno. Y no era consciente.

El plástico tarda cientos de años en degradarse, un enemigo silencioso que se coló en nuestras vidas y al que ahora no sabemos como tratar.

La mar me da vida, si pienso en mis momentos de felicidad casi siempre están asociados a momentos en familia y muchos de ellos cerca de la mar.

La mar, así la llaman los marineros, aquellos que la veneran y respetan, aquellos que la temen porque en ocasiones les cuesta la vida.

La mar, el único personaje femenino de uno de mis libros favoritos: EL VIEJO Y LA MAR, de Ernest Hemingway. Así la llamaba Santiago, su protagonista.

A esa mar azul, límpida, llena de vida y que tanta paz nos da cuando contemplamos el ir y venir de las olas con su cadencia acompasada o con su máxima bravura, hay gente que se dedica a devolverle su basura, mayoritariamente plástico que se está degradando y alterando nuestro ecosistema. Plástico que confunde a las especies que se nutren de él de forma inconsciente.

Las imágenes y vídeos que llegan a través de la prensa o de las RRSS son escalofriantes, quien iba a pensar que algunas personas veían en nuestra mar un pozo sin fin para almacenar sus desperdicios.

Gracias a la labor de divulgación de muchas personas como María Cañal, o Jon Kortajarena a través de sus STORIES de INSTAGRAM, y tantos otros, he decidido incorporar pequeños cambios en mis hábitos de consumo:

  • Uso una botella reutilizable metálica y así evito desechar cada día botellas de plástico a la basura.
  • Arrivederci pajitas de plástico. Hola pajitas de metal.
  • He reducido el número de bolsas de plástico y procuro llevar bolsas de tela para hacer la compra.
  • Consumo fruta y verdura sin embolsar siempre que puedo.
  • Intento (aunque no siempre lo consigo) realizar un consumo más responsable.

Este es el principio hacia una vida más sostenible y más consecuente con el mundo que quiero dejar en herencia a mis hijas.

Y además, limpio en la playa lo que tú dejas: colillas, botellas de plástico, latas vacías, y restos de plástico que la mar nos devuelve contrariada, porque no sabe que hacer con ellos.

De momento no he sido capaz de retirar todo el plástico de mi vida, ni lo pretendo, pero creo que muchos pequeños gestos pueden conseguir grandes cambios. Juntos podemos.

Si conoces a alguien que vierte sus residuos en el mar denuncia.

Si te encuentras en la costa o en los ríos este verano basura o desperdicios, recógelos.

Es verano, la época perfecta para disfrutar de la costa y de todas sus bondades allá donde pasemos nuestras vacaciones. Es verano, la ocasión perfecta para empezar a hacer pequeños gestos y cuidar nuestro planeta.

Greta Thunberg nos lo ha advertido. Aún estamos a tiempo para evitar el desastre.

Cuidemos nuestro planeta.

Cuidemos nuestros mares.

Es nuestra responsabilidad.